Cuenta de fotografía de retratos

12.07.2020

Durante los meses de verano (junio, julio, agosto e inicios de septiembre) decidí ejercer el rol de fotógrafa a cualquier interesado en participar en sesiones de ello al aire libre, siempre respetando las medidas sanitarias impuestas y en caso de que los/as modelos/as no llevasen mascarilla se encontrarían almenos a un metro y medio de mi. Al vivir en la Seo de Urgel, el público a quien iba destinado era a amigos y conocidos de la zona que quisiesen retratos o imágenes suyas para posteriormente subirlas o publicarlas en sus respectivas redes socials, principalmente Instagram.

Instagram es una aplicación para iPhone o para Android que permite tomar fotografías, modificarlas con efectos y filtros, para luego compartirlas, dando lugar a una comunidad que da «likes», comenta o sigue las cuentas donde se suben las publicaciones y las Stories.

En mi caso, concertaba una cita con una persona (o dos en varias ocasiones) para decidir qué ropa y que sitios íbamos a frecuentar. Una vez acordado el sitio y la hora de encuentro, íbamos parándonos en spots que resultasen atractivos y el/la/los/las modelo/a(s) posaban a la cámara y a veces les dirigía y les comentaba qué ángulo les resultaba más favorecedor. La duración de las sesiones era bastante relativa, dependiendo del tiempo del que dispusiesen aunque normalmente solía ser por la tarde para así aprovechar la golden hour. Uno de los aspectos más enriquecedores y motivadores que se vive haciendo fotografías de otras personas son sus expresiones al ver en la galería los mejores disparos suyos y sus ganas de seguir con la sesión. Además de obtener estas imágenes, otro punto que considero de lo más positivo era que aprovechaban mientras caminábamos de un sitio a otro para contarme cómo estaban, qué inquietudes tenían, etc., de modo que se establecía un vínculo más estrecho y de más confianza. Aprendí que para sacar buenos retratos de alguien primero debes pasar un rato con él o ella charlando, conociéndolo/a y encontrar un espacio de confort en el que ambos o ambas estemos a gusto. La vergüenza suponía un gran impedimento al principio, sobretodo en las sesiones dobles, ya que cada persona debía acabar con el mismo número de imágenes que la otra aproximadamente.

Sin duda alguna, la parte más complicada venía al finalizar la sesión, los/as modelos me daban sus números y su dirección de correo electrónico y yo contactaba con ellos y ellas cuanto antes para poder realizar la transferencia de los productos de la quedada. En casa, tenía la tarea de editar las fotos que o bien yo creyese que eran las que más valían la pena (tanto de la cámara Canon como del iPhone) o bien las que las personas hubiesen marcado como favoritas. El trabajo consistía en pasar las fotos de la cámara al móvil y ajustar parámetros como podrían ser la exposición, luminosidad, sombras, contraste, brillo, saturación, vivacidad o temperatura. Si bien es cierto que requería mucho tiempo, para lograr un resultado natural apenas modificaba la imagen original, tan sólo acentuaba algunos rasgos y, a veces, añadía un componente llamado grain e intentaba no incorporar ningún filtro que exagerase en exceso el color de la fotografía. En cuanto a sentimientos se refiere, considero que hacer una sesión es una especie de terapia capaz de hacer subir la autoestima a cualquiera aparte de ser un momento de desconexión y libertad ya que simplemente se anda y se detiene allá donde se desee.

Cuando las tenía listas, creaba una carpeta compartida con ellos y ellas en Google Drive y les notificaba que ya tenían las fotografías en caso de que no les apareciese un aviso a ellos y a ellas. Esto es así debido a mi preferencia de dar la máxima cálidad posible al otro u otra porque mediante mensajería se pierde resolución. El esfuerzo que había detrás también es notorio puesto que empecé a seguir a varias cuentas de fotografía para obtener inspiración y basarme en retratos ya hechos. Además, también agradecía el hecho de que fuesen los mismos modelos quienes me enviasen posturas de usuarios conocidos en redes para darme ideas de cómo querían que saliesen las suyas. Entre sesión y sesión solían transcurrir un par de semanas y hubo una persona a la que no pude hacerle una sesión conjunta debido a circunstancias personales. En una ocasión, un modelo se olvidó de acudir a la cita, lo cual me hizo reflexionar acerca de mantener una agenda planificada y la importancia de organizarse. 

Desafortunadamente, gente que se interesó por este proyecto no pudieron quedar debido a causas externas durante el verano de manera que tengo aplazadas varias sesiones para las vacaciones de invierno u otras fiestas. Me sorprendió el alcance que tuvo la cuenta ya des del principio dado que gente que se dedique a esto en el Alt Urgell es escasa.

En conclusión, el hecho de haber ofrecido este servicio a todo aquel que lo deseara me ha permitido conocer a gente nueva, visitar lugares de mi propia ciudad por los que tan siquiera me había fijado y me ha otorgado la posibilidad de desarrollar una pasión y ser más creativa a la hora de retocar fotos. Desde luego una actividad que repetiré el año que viene ya que gracias a los modelos que tuve, se hizo cada vez más difusión entre los adolescentes de la región y mi trabajo se está conociendo. 

INS Josep Lladonosa
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